sábado, 11 de febrero de 2017


Un movimiento de oración debe apuntar a la ejecución de la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta, pero debemos caminar con cuidado porque muchas personas han pasado sus vidas en la s congregaciones aprendiendo la voluntad del líder y han sido entrenados para caminar en esta como si fuera la voluntad de Dios.
El devolver al pueblo a la voluntad de Dios puede ser una idea difícil de digerir por aquellos que crecimos escuchando que existe un pueblo común y un pueblo selecto de ungidos, pero un sencillo examen muestra que aquellos a quienes el Señor constituyo son entrenadores de quienes van creciendo hasta que los ubican en su correcto lugar.
Es decir, si son autoridades pero su propósito no es establecerse como reyes permanentes sino como continuos apoyadores del proceso de crecimiento para llevar a las personas a la madurez, en el cumplimiento de su servicio ante el mundo, como embajadores del Reino y expresiones vivas del Rey.
Por lo tanto, cada creyente debe ir aprendiendo a escuchar la guía del Espíritu Santo, primero con la dirección de aquellos que el mismo Señor asigno,  luego con su colaboración y después en asociación, logrando así pasar de discipulados a discipuladores, de observadores a practicantes de las señales que la misma Palabra espera de ellos, de soñadores a realizadores de los sueños que Dios deposita en sus corazones.
Aquellos que están esperando un avivamiento por que se realizan grandes eventos, están engañándose a si mismos, aún cuando pueden obtener resultados significativos por la fe acumulada, eso no garantiza continuidad en los efectos.
Ahora bien, todo viaje comienza con un primer paso y eso es más largo cuando no es la cabeza de una casa el que debe iniciar el movimiento, pero igual puede realizarse, aún personajes del movimiento del crecimiento de la iglesia relatan historias acerca de personas que eran simples miembros de alguna congregación pero que pasaron su vida orando por un avivamiento en sus países y que, en su momento, cuando los líderes se unieron a orar no para pedir un avivamiento sino para escuchar la voz del Padre, se desato un crecimiento no solo numérico sino de santidad, retornando los hijos perdidos, y añadiendo el Señor cada día los que habían de ser salvos.
Orar para que los líderes escuchen la voz de Dios para que lleven al pueblo a escuchar todos la guía del Espíritu es una oración tan esencial como lo es orar por los líderes de la nación para que la lleven según el plan, el propósito y los métodos de ejecución divinamente establecidos.
Al sumar oraciones impulsamos un cambio tras otro que provocará un revolución que trascenderá lo espiritual para impactar lo natural.
Recuerdo un caso, era una iglesia pequeña, que había venteado huracán tras huracán de crisis internas, pero permanecía firme en lo que la palabra enseñaba. A diferencia de otras congregaciones, que habían cerrado o se habían dividido para secarse al poco tiempo,  el pastor de esa casa creía firmemente en la practica del ayuno, la oración y el estudio de la Palabra, así que apenas era alertado por el Espíritu Santo que había una situación de ataque, llamaba a la congregación a realizar ayunos parciales para sacar a la luz todo plan del enemigo y al menos un ayuno total  para destruir las obras de las tinieblas en medio de ellos. muchos hombres y mujeres de Dios que crecieron en ese modelo de ayuno y oración para conocer la voluntad de Dios en medio de la batalla pasaron a ser ministros de tiempo completo o parcial, muchas de esas familias que habían llegado cerca de la destrucción fueron restauradas.
Días enteros fueron dedicados por las tinieblas a impulsar ataques de todo tipo, pero cada vez, advertidos por el Espíritu, los hermanos se levantaban en oración y ayuno , mientras buscaban por la Palabra la guía del Padre en todo asunto, hasta que el principal brujo involucrado en los ataques se vio obligado a rendirse ante el Eterno Dios quien le había derrotado una y otra vez.
Hoy en día que vivimos en un país donde la brujería y la hechicería son las armas tanto de gobierno como de oposición, debemos levantarnos para orar y oír por nosotros mismos la voz de Dios concerniente a todo asunto, para ser guiados por el Espíritu de primera mano y no a través de los filtros de las experiencias y opiniones de terceros quienes manejan sus propios intereses. sólo así conoceremos el camino que debemos recorrer en lo personal, no buscando cada uno lo suyo sino la buena voluntad de Dios agradable y perfecta.
Si estas dispuesto a caminar hacia un movimiento de oración, entonces compartamos esta idea con otros.

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