Por eso hemos considerado ayudarle a entrenarse hacia la madurez, lo cual no depende de la edad, el sexo, la posición social o financiera o el grado de educación que se tenga, ni de sus años como la iglesia.
El modelo tradicional limita a la persona a una relación lejana con Dios, donde las actividades congregacionales (servicios, comunión, "santa cena", consejería, escuela dominical, institutos, etc.) son la principal fuente de la experiencia espiritual, pues la experiencia colectiva permite manifestaciones tangibles aun para los de poca fe.
Pero en Yahoshua* y los primeros apóstoles vemos un modelo de poder basado en la oración y el estudio de la Palabra. Así que usaremos ese mismo modelo para entrenar nuestros espíritus.
Esto trae un conflicto en la sociedad de creyentes, quienes han aceptado la separación entre ministros y laicos como una distinción espiritual y no organizacional, es decir los ministros están más cerca de Dios que el pueblo, cuando la realidad es que Dios ha colocado en estos una mayor responsabilidad y exigencia, lo que les ha obligado a desarrollarse muchísimo más rápido, aún antes de ser conscientes de su llamado.
Dios no espera que todos seamos apóstoles, profetas evangelistas, pastores, maestros o líderes, sino que todos imitemos a Yeshua* y caminemos en el Espíritu, esto es que aprendamos a ser guiados.
el primer paso es ir más allá en la oración, pasar de hablar con Dios ( un monólogo) a una conversación con Dios ( un diálogo) Aquí debemos aprender no sólo a entregar situaciones o pedir ayuda, necesitamos preguntar a Dios su opinión, su plan, su propósito y sus métodos de ejecución, y creer que hemos recibido Su respuesta.
¿Cómo Llega La Respuesta?
Bien, ya hemos visto el testimonio interior, esa intuición que produce paz o disgusto, agregaremos a esto otras dos respuestas.
a) Los Sueños: estos siempre tienen sentido para el que los tiene, no tiene que vivir buscando un interprete o un profeta cada vez que tenga uno. Por eso es bueno llevar un diario de oración, pues en un solo sueño pueden venir varias respuestas juntas y y el diario nos permite reconocerlas. Por favor, esfuércese, tome notas y trate de entenderlo usted mismo, antes de correr a pedir ayuda.
b) Meditar en la Palabra: si bien esto es lo primero que se debe enseñar, lo hemos aguantado esperando por las personas que han perseverado, ya que esto merece su propio apartado, pues provee de referencia a todas las demás.
Definamos una idea de la meditación bíblica. Implica la repetición de un texto con la intención de buscar sus significados y sus aplicaciones, a lo largo de uno o varios días. También permite el conectar diversos textos con las diversas situaciones y/o experiencias que vivimos.
imagine que tomamos un texto como el salmo 23 o el 91. La sola repetición apenas nos permite familiarizarnos con el texto, aquí comenzamos a preguntarnos que significan estas palabras para nosotros mismos en ese momento de nuestra vida, que quiere decirnos Dios con ello, eso es lo que activa y da valor a la meditación.
Es común que, al volver a repasar el texto, una parte del mismo resalte y/o emerjan ciertas ideas relativas a Dios a uno mismo o a la situación que estamos atravesando.
en ese caso, se ora para buscar el testimonio interno respecto a dichos pensamientos, recuerde nunca apoyarse en su propia prudencia.
Si obtiene el sí de Dios, entonces medite y pregunte como aplicarlo, y una vez tenga una respuesta confirmada con el testimonio interior ejecútela de inmediato.
Al principio necesitará tiempo, y hallará que la meditación trae respuestas más rápido y el testimonio interior es más fácil de percibir.
Otra ventaja que produce la meditación es que crea un marco de referencia para los sueños, Hallará que los sueños no solo son una respuesta sino que se encuentran definidos por aquello en lo que ha estado meditando.
También fortalece su consciencia, lo que facilitará el camino al arrepentimiento, y le ayudará a discernir mejor el bien del mal, permitiéndonos juzgarnos a nosotros mismos.
particularmente recuerdo un día en que meditaba el salmo 91, estaba cerca de la facultad y me senté a declarar la palabra, después de un par de repeticiones, comencé a recitar el salmo en adoración y fluía en un entendimiento y comprensión de la protección divina de la que habla el salmista.
El meditar en la Palabra nos permite discernir si las "revelaciones" personales o desde el púlpito son de Dios o de los hombres; liberándonos de los yugos de engaño y manipulación, así como de ataduras nacidas del entorno popular o familiar.
Al retomar la oración con la palabra meditada, esta se convierte en esa espada de dos filos declarada en Efesios y en Hebreos, separando y sacando a la luz lo oculto para deshacer las obras del diablo. Ahora el testimonio interior está potenciado y apalancado por el discernimiento del bien y del mal, por la consciencia y los dones del espíritu en la medida que vamos aplicando y obedeciendo la palabra meditada y la guía del testimonio interior, nacidas de la comunión y la oración.
Observe como empieza a ser guiado por el Espíritu cada día, le recomiendo que lleve un diario de sus oraciones con sus meditaciones y las respuestas de Dios. Esto le permitirá ver su progreso, tambien le servirá de testimonio. le ayudará a fortalecer su fe en tiempos difíciles, a dar a otros consuelo en las tribulaciones y tiempos de espera..
*: Translitera Jesús
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